lunes, 29 de septiembre de 2008

Conde

Hay que dejarse crecer las uñas durante quince días. ¡ Oh, qué dulzura entonces arrancar brutalmente de su lecho a un niño que aún no tiene nada so­bre su labio superior, y, con los ojos muy abiertos, ha­cer el simulacro de pasar suavemente la mano por la frente, inclinando hacia atrás sus hermosos cabellos! Después, súbitamente, en el momento en que menos lo esperá, hundir las largas uñas en su tierno pecho, de manera que no muera, pues si muriera no podría­mos contar más tarde con el aspecto de sus miserias